Las Aventuras del Pequeño Tom

Bien bien bien. El cuento que a continuación se publica, fue escrito por mi amigo Ian Rodriguez. A sus 11 años ya comienza a dar sus pininos en la literatura. Un bonito cuenta lleno de aventura, suspenso, amistad y amor. Como toda buena historia debería ser. 

Debo admitir que este cuento me sorprendió debido a la complejidad de sus personajes y “plot twists”, lo que demuestra que no existe una edad para comenzar a hacer arte y todos tenemos algo grande dentro de nuestras almas. Salud Ian! y que este sea el inicio de una maravillosa aventura con las letras.

DG

Las Aventuras del  Pequeño Tom

Un cuento de Ian Rodriguez

El pequeño Tom era un niño que vivía maravillosas aventuras con sus padres Nick y Lara. Ellos eran felices en su trabajo de ayudar animales en peligro. En una ocasión, su jefe George les dio una misión muy importante, la que trataba de rescatar a un bebé lobo atrapado en una cueva.

Al momento de partir, los padres dejaron al pequeño Tom en el cuartel por que la misión era demasiado peligrosa para un niño de 11 años. El pequeño Tom se sintió decepcionado por que tenía fe en que con esa misión  le demostraría a sus padres, a George y los demás en el cuartel que el podía ser un miembro valioso del equipo.

A la mañana siguiente, el pequeño Tom se despertó a las 8:30 para cocinar el desayuno a sus cansados padres. Para su sorpresa, cuando llegó al cuarto notó que no habían regresado. El pequeño Tom fue al cuartel que estaba al lado de su casa en la selva para hablar con George y preguntarle que sucedía,  pero solo estaba su esposa Annie.

Annie le dio unas muy malas noticias a Tom. Le dijo a Tom que hubo un derrumbe en la cueva y que harían lo posible para salvarlos. Tom estaba muy deprimido por la situación de sus padres. Luego, fue a la escuela y se sentó al lado de su mejor amigo Jake para contarle lo que había pasado con sus padres. Sus amigos, John y Dave no  pudieron evitar escuchar y propusieron formar un equipo de rescate.

John era conocido por su rapidez. Eran tan rápido que le ganaba a los niños más grandes. Dave era tan grande que nadie se atrevía a tocarlo. Jake no era conocido por sus habilidades atléticas, sin embargo en inteligencia era el rey de la escuela. Sus amigos decidieron nombrar a Tom el líder del equipo de rescate. John ofreció llevar comida, Jake llevaría una brújula y reloj y Dave llevaría a su perro Max que era rastreador de la policía. Al tener casi todo preparado a Tom no se le ocurría que llevar hasta que  se le ocurrió llevara su navaja suiza. Así todos armaron sus mochilas con su equipo de campo, ni un solo detalle fue dejado por alto.

Su aventura comenzó al día siguiente. Poco después de comenzar su viaje, llegaron a un río en donde encontraron un pequeño venado atrapado en una cepo de cazador. Tom sacó su navaja y libró al pequeño venado de la trampa. De repente un hombre gritó muy fuerte “¡Fuera de mi propiedad!”. Los cuatro niños aterrados empezaron a correr mientras el hombre sacó una gran pistola y les disparó. El disparo fue a dar en otra trampa, colgada en un árbol donde había un conejo, John logró atraparlo a tiempo y Tom lo desató.

Mientras el cazador los seguía, los niños se adelantaron lo suficiente para hacerle una trampa. John por ser el mas rápido  sería la carnada mientras que Tom cortaría hojas para la trampa. Dave cargó rocas a un punto que Jake le indicó.  Cuando John apareció, perseguido por el cazador, Dave saltó de un pequeño árbol sobre un tipo de plataforma que con su peso lanzó muchas rocas. ¡Una palanca muy efectiva! Las piedras cayeron encima del cazador y esto solo le enfureció más. Este adolorido les siguió persiguiendo. Los niños pasaron por una pila de hojas de apariencia normal y cuando el cazador las pisó cayó en un agujero. Viendo al cazador indefenso, los niños le dijeron que le ayudarían si prometía no hacerles nada malo y el aceptó. Los niños ataron una cuerda a un árbol y con la ayuda de Dave sacaron a el cazador y el se fue a su casa avergonzado de como un grupo de niños le ganaron en su mismo juego. Aliviados del cazador, los niños continuaron la búsqueda por los padres de Tom. A medio camino hacia la cueva, se detuvieron y Dave sacó de su mochila comida de perro, un plato de perro, servilletas y sándwiches. Los niños y Max el perro comieron muy bien y por un momento olvidaron sus problemas.

Luego llegaron a otro río que se interponía en el camino a la cueva. Había dos maneras de cruzar, la primera a través de unas rocas que sobresalían de la corriente y la otra a través de un viejo puente de madera. Tom y Jake escogieron el puente mientras que John y Dave escogieron las rocas. Jake iba detrás de Tom cuando escuchó un “crack” en el puente. Una tabla se rompió y Jake cayó pero a tiempo pudo sujetarse del puente.  Al ver la situación, John y Dave pasaron las rocas tan rápido como pudieron para ayudar a Jake. Jake  les gritó “¡No estén mucho tiempo en el puente por que el peso se puede desmoronar completamente!” Tom se dio cuenta que sus amigos no  cruzarían a tiempo para salvar a Jake, todo dependía de el. Así que  solo le dijo “Agarrate fuerte!” Tom, sabiendo que su peso se distribuiría mejor a lo largo del puente en vez de un solo punto, se acostó sobre este, dejando sus brazos en el agujero hecho por Jake, le tendió la mano para que escalara.  Por suerte el puente aguantó un poco mas para que Tom terminara con éxito el rescate de su amigo. Al cruzar el puente, ambos se quedaron viendo algo asustados y comenzaron a reírse.

Luego de salvar a Jake, llegaron a la cueva a la que muchas veces habían ido en expediciones, notaron que la entrada estaba sellada por un deslizamiento de piedras. Tom dividió al equipo en dos grupos: Uno trataría de quitar las rocas de la entrada y otro buscaría la salida. Debían apresurarse por que se iba a hacer de noche pronto. Tom y John buscarían otra entrada junto a Max mientras que Jake sacaría las rocas con Dave. Dave sacaría rocas a mano y Jake usaba una pala. Tom y John recorrieron la montaña y encontraron otra entrada con pocas rocas.

Tom le dijo a John que junto a Max les avisara a los demás. Al poco tiempo John regresó con todo el equipo y comenzaron a quitar rocas por roca.  Max escarbaba un camino junto a Jake con su pala para lanzas las rocas y los demás lanzaban las rocas lejos de la entrada para abrirse paso.

De repente escucharon un sonido entre los arbustos. Max paró sus orejas y dio un gruñido nervioso. De los arbustos apareció un pequeño venado y un conejo. Tom recordó que eran los mismos que salvaron antes. Para sorpresa del equipo, vieron que el conejo trajo  a toda su manada y el venadito trajo a sus dos padres. Los venados quitaban rocas y los conejos escarbaban la tierra y así en poco tiempo lograron  abrir un agujero que serviría de entrada. Pero desgraciadamente se hizo de noche. Por suerte, Jake había llevado dos tiendas de campaña que se abrían solo con activárseles. Durmieron en las dos tiendas de acampar hasta la mañana siguiente.

Cuando entraron a la cueva muchas cosas malas pasaron: A Jake lo picó una avispa, John se cayó en un charco de lodo y Dave no respiraba bien por todo el polvo de la cueva. La cueva era muy oscura, pero todos llevaban una linterna. Al poco tiempo, llegaron a dos túneles lo que implicaba que  tendrían que separarse en grupos nuevamente. Esta vez, Max  se fue con Dave y Jake mientras Tom y John recorrieron el túnel pero solo llegaron a un callejón sin salida.

Al darse cuenta que tendrían que regresar, John escuchó un gruñido y de pronto miraron al bebé lobo salir de un hoyo. Tom agarró al lobezno y lo envolvió en un abrigo que tenía en su mochila- Los cuatro salieron del túnel sin salida y entraron en el otro túnel en busca de Dave y Jake y Max a quienes pronto los alcanzaron.

Tom escuchó un sonido en el fondo del túnel  y  al poco tiempo encontraron a los padres de Tom. Los cuales para sorpresa de todos estaban jugando a tirar piedritas en un agujero. Tom se puso muy feliz y los abrazó y les ofreció agua y sándwiches y los llevó hasta la salida. Todos estaban muy contentos, en especial los padres de Tom porque los niños rescataron al lobo bebé y por supuesto que a ellos también.

Al salir de la cueva, escucharon unos aullidos,  Max levantó las orejas hacia la dirección del sonido. “Son los papás del lobezno” dijo Nick. De repente el lobito dio unos aullidos y a los pocos minutos una nerviosa loba apareció. Tom puso al lobezno en el suelo y este salió corriendo en busca de su mamá. La madre lo lamió y antes de irse lanzó una mirada a los valientes niños.

Ya de regreso en el cuartel hicieron una entrega de medallas a los cuatro niños no solo por rescatar a los padres de Tom sino también por completar la misión de rescatar al lobito. Tom logró demostrar que ante el miedo y el peligro, se puede hacer lo correcto con la ayuda de los amigos. Así Tom se convirtió en parte del equipo protección de animales y al día de hoy continúa haciendo este trabajo en compañía de sus amigos.

                                           Fin

~ por Luis Daniel en abril 20, 2015.

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