2016. El Regreso del Bird-I

Si, es un pun intended de Return of the Jedi… bear with me

En años recientes, digamos del 2013 hasta alrededor de agosto del 2016 tuve una increíble aversión por la observación de aves y todo lo que representa. No dejé de observar aves claro está, pero esto lo hacía en línea directa a mis obligaciones de trabajo, es decir que me pagaban por mirarlas… Pero eso de salir un fin de semana a ver aves por amor al deporte del Birdwatching.. nop, didn’t happen.

La aversión ya es un tema tocado “bola cantada” como dicen en provincia, pero fue una verdadera situación, era como un campo de fuerza que me inhabilitaba ver aves, agarrar un libro o los binoculares. Era una fuerza invisible, destructiva y llena de amargura. Si alguno de ustedes lectores, alguna vez presenta síntomas similares, no dude en llamarme!

Pues allá por febrero de este año, tuve la oportunidad de observar aves en un bosque seco muy joven, casi que con apariencia de guamil viejo, ahí me tocó hacer unas detecciones para un proyecto X. La cosa es que viendo esos atardeceres de bosque seco, las galerías de bosque con sus parvadas escondidas y en particular a Charadrius vociferus que es una de mis aves favoritas me di cuenta que habían algunas cosas muy particulares de la “pajareada” que extrañaba.

Extrañaba levantarme bien temprano para ver el amanecer rumbo a un spot y sentir como ese reloj interno tanto del cuerpo y el espíritu se iba despertando junto al bosque y sus criaturas. Extrañaba el coro de la mañana de las aves y su ir y venir por alimento. Extrañaba platicar con gente sobre aves. Extrañaba pesquisar los matorrales para que entregaran sus sospechosos regulares.

Y por si eso fuera poco, muchos me decían “Daniel, regresá a los pájaros; re abrí tu cuenta de facebook, posteá en HonduBirding“. Poco a poco, reacio y a regaña dientes consideré la opción. Fue en septiembre (creo) cuando tuve la oportunidad de hablar de nuevo de aves con quien quiso escucharme, en esta ocasión representado por un par de miembros del Club Hummingbirds y los Tanunas de Gracias… después de tanto años fuera me vine a dar cuenta de todas las cosas que estaban pasando en el mundo del “pajarracking”. Pero aun no me sentía listo, tenía miedo de dar ese paso, aceptar que mi egoísmo hacia mi mismo me estaba partiendo a new one.

Días después, tuve la oportunidad de tirar la pajareada con los miembros de Cotinga de La Ceiba y reuní suficiente fuerza para pajarear en aquel lugar donde casi me muero por andar jodiendo los “coral fino”, pues se dio el dia de poder ir a ver aves con ellos, pude reencontrarme con aves que tenía muchos años de no ver y además me encontré con Setophaga pensylvanica mi ave favorita quien desde un guarumo me vio y me dijo: “Daniel, cut the bullshit, get with the program and start enjoying us again” como sabrán, las aves migratorias hablan inglés o quizás era el dank kush. la cosa es que ahí, puesto en Pico Bonito me vino a caer el 20 que era tiempo de hacer algo.

Y así siguieron los días cuando me invitaron a subir al parque nacional La Tigra, ese lugar que tantas aves me ha dado la oportunidad de generar ciencia de sus profundidades. Pues en esa ocasión fueron los “COALA´s” o mejor dicho los Alzacuanes de Tegucigalpa quienes me llevaron al ahora conocido “spot de los pancitos”. Ahí sentí que había regresado. Oxidado, perdido en las guías de campo, binoculares por la banda… pero ahí estaba de nuevo, hablando de aves, viendo colibríes imaginando un universo de colores y plumas

Después vino la oportunidad de enseñar, en la forma de los estudiantes de Zoología de Vertebrados de la UNAH a quienes pude platicarles del lado técnico y científico de las aves, así como de por que son animales increíbles por sus facultades particulares y como los biólogos tenemos que ver como hacemos para que sigan volando. Ver la satisfacción de las personas absorbiendo la belleza de un tucán por primera vez fue ese último empujón fuera hacia la caída libre de la satisfacción.

Por último se dio la oportunidad de BirdSleuth y su bonita programa de educación ambiental, el cual me ha gustado tanto pues abarca muchas ideas que pululaban en mi cabeza mas no sabía como bajarlas a la realidad inmediata. Ese taller me trajo muchas ideas y un universo de posibilidades para que grandes y chicos disfruten de las aves aunque no se conviertan en “aficionados profesionales”.

Y hoy 31 de diciembre después de cerrar el año con los COALA´s, un par de colegas biólogos y sus familias en la “pajareada del buen karma 2017”, me doy cuenta lo bueno que es esto. Compartir la naturaleza, reírse de las ocurrencias ajenas, disfrutar de la manera particular de cada observador de aves al pajarear, entre los “toma fotos”, “los listeros”, “los rigiosos”, los tecnológicos”, “los chabacanes” (véase yo)… cada uno con su estilo le da un acento de pasión y personalidad a este deporte.

Es bueno estar de vuelta. 2016 fue un año severo, cruel a veces, pero nos ha dado experiencia y cosas buenas. Entre ellas tener a a las aves y sus respectivos mira pájaros, a todos gracias por verlas y hacer conciencia de ellas en este contrariado y hermoso mundo.

DG.

31-XII-2016

 

 

~ por Luis Daniel en diciembre 31, 2016.

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